Cuando se rompió el vicio
Este mundo que vivimos
se vuelve cada día más complicado. Se puede decir que la pareja con la que se
comparte a diario es la ansiedad y el estrés. En cierta medida eso es normal.
La vida no es juego fácil y siempre habrá obstáculos en el camino.
Pero ¿quién es
realmente el culpable de lo que nos ocurre? ¿El exterior o el interior?
Nadie está exento de un
mal día estilo “viernes 13”. Esos momentos de la vida en que te levantas con el
pié izquierdo y todo parece marchar en reversa. Como dije, nada es perfecto.
Pero ¿Y si en la mayoría de los casos el culpable de todo eso eres tú? ¿Lo has
pensado?
Mi tía suele decir que
uno escoge sus batallas y que la vida puede tornarse difícil si así uno lo elige.
Hoy aprendí que tenía razón (tarde pero seguro). Ante las situaciones
cotidianas uno debe presentar su mejor cara, porque una cara igual es la que
vas a atraer hacia ti. Tú decides si te levantas en las mañana agradeciendo a
Dios por todo y comenzar a recibir bendiciones con el cantar del gallo, o…
maldecir por otro desgraciado día de vida, y toparte con cuanta “mala vibra”
hay en la calle. ¿Realmente es la culpa del “mundo cruel”? No… creo que todo hubiese
sido distinto si tu mente hubiera pensado distinto.
A mí me pasó. Pero una
vez que mis oídos escucharon atentamente la lección y mi cerebro pudo captar la
sanación que desde hace tiempo buscaba, sentí hasta de manera física que todo cambió.
Fue algo así como cuando una persona adicta comienza a romper con un vicio. En mi
caso el vicio era el pesimismo, la tristeza y los pensamientos negativos.
¿Enemigos? Sí, yo. Y comencé la guerra conmigo misma, con el pie derecho y un
gran batallón dirigido por Dios.
Dejé muchas cosas
atrás. Decidí alejarme de lo que para nada producía buen fruto en mi vida.
Eliminé por completo el contacto con personas altamente tóxicas cuya vida es un
total drama creado por una mente disfuncional. Pero lo más importante, comencé
con el proceso arduo de disciplinar mi mente para mejorar mi calidad de vida. Positivismo
al 100%. Pero todo comenzó por mí. Así que ¿Cuándo comienza por ti también?
La alegría recuperó su lugar.
Aunque no es color de rosa, en mi vida se asoman a diario muchos rayitos de
sol. No dependo de circunstancias externas ni de un príncipe azul porque
entendí que todo depende del interior, de mí interior.
Cuando se rompió el
vicio, me volví una persona feliz :)
Con amor,
Yeye♥

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