Hijos
Hoy aparentemente es día feriado. O por lo menos eso decía el calendario. Quien haya tenido la suerte de sentir la festividad, sobre todo al NO tener que levantarse temprano en la mañana, felicidades. Pero a mí no me tocó, pese a que hoy tengo libre. ¿Saben cuál fue mi alarma de hoy? El perturbador, largo y tendido ¡Ay! de un "ñoño", digo, niño al que trataban de hacerle algo en su cara. No sé si le estaban sacando un diente, curando una herida o qué, pero realmente la que sintió el dolor fui yo. Fue un sonido tan molestoso como el de esos mosquitos que se meten en tu habitación por las noches a revolotear justo en tu oído. Por un momento, acostada, me pregunté “¿pero qué car&%@# es?” y salté de la cama con cara de vieja amargada con rolos a mirar qué pasaba. Y ahí estaba, con su ¡Ay! apurando a su padre porque no quería llegar tarde a la escuela. Y enseguida comencé a preguntarme cómo reaccionaré el día que me toque a mí, pues aunque estoy en mis 30’s, aún tengo la es...