¡A mover montañas!
A ti… que aunque a veces trato de entenderte y no llego a otra conclusión que no sea que eres un total infeliz, tengo que admitir que tus “sandeces” contribuyen a mi desarrollo… Lo tan esperado llegó… las vacas flacas que tanto anticiparon. Nunca he sido chica de vivir con las gordas al extremo, pero a diferencia de las flacas anteriores, estas llegaron padeciendo de bulimia. La noticia cayó como balde de agua fría, mas supe sacar suficiente calor del corazón para controlar la temperatura de aquel golpe. La serenidad y resignación fueron mis mejores consejeras en aquel momento, uno que divinamente ya me habían pronosticado. Durante días pude mantener el temple, esa fuerza femenina interior que a diario repite un único mantra: “Todo va a estar bien”. Y Todo estuvo bien… hasta que recibí esa llamada. Salió a colación el tema de mi estatus laboral y quien marcó mi número no hizo otra cosa que cuestionar el por qué de los cambios, como si tuviera derecho. Pero claro, t...