Lo hecho por la brillantez borincana
Sí… fui una de esas que se atrasó un poco en plena Navidad. No es que haya dejado todo para lo último, es que se me olvidó realizar unas transacciones bancarias para algo que me faltaba hacer y pues, me chupó la bruja con todo y escoba. Me dije “el banco abre a las 11 y como es temprano pues podré conseguir parking rápido”. Miren… cuando llegué a Plaza Las Américas antes de las 11:00 a.m. todo estaba tan lleno, pero TAN LLENO, que ni siquiera había estacionamiento en los espacios que quedan cerca de la verja. ¿Y el valet? Ja, el valet tenía una fila más larga que cuando se anuncia que viene un huracán y todos corren a echar gasolina. Honestamente casi me da un ataque de ansiedad. No me esmeré mucho en buscar estacionamiento, simplemente salí de allí espantada y me dirigí a Plaza Carolina, que estaba un poco más vacío y pude hacer las transacciones que tenía programadas y salí de allí sin comprar. Y ustedes dirán “Ajá, ¿y tus regalos dónde los compraste?”, pues los compré ...