Al son de Chef Boyardee


Recientemente comence a trabajar en una compañía que se dedica a la venta de muebles y decoración para el hogar. Me topé con muchos empleados jóvenes. No es que en mi antiguo trabajo no los hubiera, sólo que en este los hay en mayor cantidad. Casi todos tienen hijos, lo que me hace sentir rara, pues yo en mis 40’s lo que tengo es una gata. Nunca me tomé la libertad de preguntarles el por qué estaban trabajando ahí, porque en esa posición en la que se encuentran la paga no es la mejor, es lo básico, los tan famosos $7.50 por hora.

Me imagino que las razones serán las mismas de todos, la necesidad, de lo contrario… ¿para qué pasar el trabajo? Un buen día en la hora de almuerzo me topo con uno de ellos y le pregunto “¿Qué vas a almorzar?” y me respondió “Chef Boyardee”. “Eh… wow, y por qué eso, eso no es saludable” le indiqué. “Porque estoy en modo de ahorro”, fue su respuesta y luego de eso no dijo nada más.

   En las oficinas, en donde paso la mayor parte del tiempo, no fue diferente, y casualmente también sucedió en la hora de almuerzo. “Buen provecho ¿cuál es el menú?” dije. “Spaguettis de lata” respondió. “Eh ok ¿en serio?” contesté. “Sí, estamos de vacas flacas” me dijo y prosiguió a comer del plato de tan flamante chef.

   Así andamos muchos en este país, y me incluyo porque simple y sencillamente NO soy millonaria. Todo esto ha sido una gran lección de vida, porque cuando a uno le pasan cosas, sea lo que sea, uno entra en este “drama mode” como si uno fuera el único al que le pasan cosas en el mundo. Y cuando te topas a muchas personas con el mismo menú diario, que tienen que verificar sus cuentas bancarias a ver si les da para comerse una sopa en Subway o si se pueden comprar ¼ de pollo para calmar el hambre, es cuando la vida te dice “Hey drama queen… ¿De qué era de lo que te estabas quejando? Fue que no escuché”. “De nada mija, pichea”.

   ¿Seguimos con las lecciones? Yes! Estas personas trabajan felices. En el tiempo que he compartido con ellas no he visto una sóla expresión de tristeza o depresión por no tener. Si tal vez no hubiesen dejado al aire esos pequeños detalles, nunca sabría que están económicamente apretadas. Así que para ti, que eres feliz sólo cuando tienes mucho, pero dejas de serlo en el pequeño instante en que tus cuentas bancarias comienzan a bajar, cómprate un pote de Chef Boyardee, porque ahí está la felicidad. Sí. Hay un dicho por ahí que dice “Barriguita llena, corazón contento” y puse barriguita por no recordarles las libras de más que tienen después de estas navidades. Cómprense un pote de spaguettis, que están en Econo a 4 x 5 pesos y sean felices cada vez que se los comen, como lo son todas estas personas que, aunque no tienen para comerse un buen plato en un restaurante, tienen para calmar a un estómago y a un corazón, y estos a su vez le devuelven calma, fuerza y esperanza de que mañana todo estará mejor, es sólo cuestión de aguantar.

   Mis respetos para todos los que bailan al son del Chef Boyardee. Son sinónimo de humildad, fe, determinación y fuerza de voluntad. Y eso, Dios lo premia con muchos, muchos “potes de spaguettis”.

Con amor,

Yeye


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