¿Cuánto cuesta tu caridad?

Me levanté a las 7:00 de la mañana, preguntándome cómo, pues el día anterior trabajé casi 12 horas. Me preparé para dar mi típico viaje hacia el sur para pasar un día de gracias familiar. Hice una parada para darle de comer a mi tanque de gasolina y de paso comprar alguna chuchería para mí. 

Compré, pagué y al salir a echar gasolina veo este deambulante con un vaso en la mano pidiendo dinero. El caballero al que le pidió le negó la "pesetita" y entonces caminó hacia mí expresando su queja entre balbuceos. 

"Yo puedo estar aquí, nosotros somos seres humanos. Voy a coger una bala y te la voy a poner en la cabeza"... Y prosiguió con algunas palabras más hacia el otro individuo que me costaron mucho entender. Me dije a mí misma "Cuando te pida, le dices que espere en lo que terminas de echar gasolina y buscas algo para darle", pero para mi sorpresa a mí no me pidió nada. 

Y ahí mismo donde estaba parado, cerca de mi carro, le pidió una peseta a la chica que estaba al lado. "No tengo" decía ella. "Aunque sea un menudito" le respondió él. "Tampoco tengo" volvió a decir la chica, con este único tono de "no fastidies, lárgate ya". Y eso mismo fue lo que hizo. 

Caminó hacia el "mini-market" y justo allí, frente a la entrada, comenzó a gritar y a insultar a todo el que estaba adentro. "¡Ustedes tienen chavos!..." Casi ni lo entendí por la fuerza que hacía con su voz. Y me metí al carro pidiéndole a Dios que lo calmara. 

Comencé a preguntarme "¿Qué hago, qué hago?" Y ahí fue cuando a la conciencia le dio con gritarme "Tienes dos pesos en la cartera". Obviamente los necesitaba para algo que compraría al llegar a mi pueblo, pero si no le daba algo iba a sentirme peor. Cuando se cansó de gritar pasó cerca de mi vehículo, lo llamé y le di un dolar. 

No me dio las gracias. Su expresión facial no reflejaba nada de alivio. Pero siguió caminando con el dolar en la mano, mostrándoselo a los demás clientes del garaje como queriendo decir "Mira, tengo un dolar, Ja! No necesito tus pesetas".

Tenía esta única actitud de orgullo como cuando se consigue un gran premio luego de soportar tanto rechazo y humillación. Y con su "fronte" se perdió en el horizonte con el billete en el bolsillo. 

No sé para qué lo usará. Tampoco me interesa. Lo importante es que aunque me sentí insegura y un poco temerosa por su actitud, actué como mi voz interior me indicó.

¿Cuánto cuesta tu caridad? ¿A qué personas "preferenciales" se la das? ¿A los que huelen bien y visten bonito? ¿A los que dicen trabajar por una causa y lo que hacen es lucrarse? 

¿Dices que lo utilizan para droga y que por eso no das nada? Los políticos hacen cosas peores y TÚ mismo les pagas. 

Nunca olvidaré esa escena en el garaje, pues mientras él gritaba yo me imaginaba en sus zapatos. Al fin y al cabo estas personas sólo sufrieron el revés de un destino que NO discrimina y que puede virarse en nuestra contra en cualquier momento. 

¿Y si fueras tú quien estuviese pidiendo?...

Con amor, 
Yeye❤️

Comments

Unknown said…
wow! simplemente wow!

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