Hijos
Hoy aparentemente es día feriado. O por lo menos eso decía el calendario. Quien haya tenido la suerte de sentir la festividad, sobre todo al NO tener que levantarse temprano en la mañana, felicidades. Pero a mí no me tocó, pese a que hoy tengo libre.
¿Saben cuál fue mi alarma de hoy? El perturbador, largo y tendido ¡Ay! de un "ñoño", digo, niño al que trataban de hacerle algo en su cara. No sé si le estaban sacando un diente, curando una herida o qué, pero realmente la que sintió el dolor fui yo.
Fue un sonido tan molestoso como el de esos mosquitos que se meten en tu habitación por las noches a revolotear justo en tu oído. Por un momento, acostada, me pregunté “¿pero qué car&%@# es?” y salté de la cama con cara de vieja amargada con rolos a mirar qué pasaba. Y ahí estaba, con su ¡Ay! apurando a su padre porque no quería llegar tarde a la escuela.
Y enseguida comencé a preguntarme cómo reaccionaré el día que me toque a mí, pues aunque estoy en mis 30’s, aún tengo la esperanza de al menos tener un bebé. No por el hecho de quedarme “jamona” ni por demostrarle nada al mundo, simplemente porque sé que un hijo es el único que tiene la facultad de transformar oficialmente en adulta a una mujer. Ese es uno de los cursos de vida más importantes que todo ser humano debe tomar.
Seguí pensando, porque mi cabeza es experta en eso pese a que no lo aparente. Un bebé no es más que planificar un “baby shower”, comprar el coche más caro y lindo para sacarle los ojos a la que está al lado o decorar el cuarto estilo revista y poner las fotos en Facebook. Un hijo despierta de manera inmediata el don de la paciencia. Refuerza la responsabilidad de cuidar por la vida. Saca ese sabio que vive dentro de nosotros, pues una vez que se convierte en padre o madre, uno es como una especie de gurú para el niño.
También nos añade un trabajo a tiempo medio, Sí ¡el de mucama! Pues tienes que servir comida, limpiar regueros, levantar juguetes del piso, sacar pintura de las paredes, de los espejos, ¡de tu carro! Y también aprendes a servir como “Referee” cuando a los hermanitos les dé por “entrarse a galletas” porque los dos quieren estar sentados en la esquina… @_@ Y todo eso como decía la muchacha de Pizza Hut que fue famosa en su tiempo “Todos los días… ¡TODOS LOS DÍAS!
Mucha gente dirá que es mejor no tener hijos, para evitarse todo ese tipo de molestias, gastos y malos ratos cuando les entra la “malcriadez aguda”. Yo digo que sí, porque más que un despilfarro, un fastidio o un simple objetivo, es esa chispa de luz que se encarga de hacer ver que la vida verdaderamente tiene un sentido. El que es padre o madre sabe, que si el tiempo diera marcha atrás, volvería a tener un niño.
Apuesto a que ese padre, el de esta mañana, no cambiaría ese ¡Ay! por nada del mundo, pues aunque enoje en el momento, nada sustituye lo que un hijo hace crecer y sentir en un ser humano.
Yo tampoco lo cambiaría, yo tampoco…
Posdata: Estoy sentada en mi “balcón” con una red en la mano esperando para cazar una cigüeña. Sí… porque mientras muchas mujeres huyen de ellas, en mi caso ellas son las que huyen de mí.
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